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Poema – Cinicienta

Cinicienta

Érase una vez una muchacha

Que se llamaba Cenicienta.

Ella salió corriendo del baile y,

En la prisa, perdió su zapato de cristal.

 

 Ella tuvo que dejar a su príncipe

Porque su madrina le había impuesto

El “Toque de Queda.

 

El príncipe buscaba a Cenicienta,

Por todas partes,

Visitando los lugares más apropiados,

Pero sin resultado alguno.

Él encontraba solamente,

Las mismas caras familiares.

 

El príncipe había estado buscando,

Entre las mujeres ricas,

 

Nunca se le ocurrió a el mirar,

También a sus sirvientas.

 

Con todo, debía el saber,

Que ser rico o pobre no tenía nada que ver,

Pues no eran riquezas,

Lo que le alumbraba su amanecer.

 

Cenicienta era la sirvienta de su madrastra.

La madrastra era un ser malo y codicioso,

Quien no estaba nunca satisfecho;

Ella sentía siempre la necesidad,

De tener más y más falsedad.

 

La madrastra tenía dos hijas.

Ellas eran feas y no muy listas;

Se pasaban el día entero ociosas,

Y  siempre con tontas risas.

 

El príncipe no podría encontrar a Cenicienta,

Él estaba en el final de su ingenio;

Por todo lo que él había intentado,

No podía encontrar su premio.

 

Cuando el príncipe recordaba

A la hermosa Cenicienta,

Él no podría darse por vencido;

Trabajaría y trabajaría hasta bien cansado,

Porque sin ella, se sentía él perdido.

 

El príncipe pensó y pensó,

Que intentar, y qué hacer,

Con todas sus ideas,

Nada daba resultado,

Algo más debía de haber.

 

Pensó él entonces,

En el zapato de Cenicienta.

El príncipe se dijo,

“Este zapato será mi formula,

A las candidatas podre así arnear,

Estoy muy seguro ahora,

Si la podre encontrar”.

 

Un día, mientras que en su búsqueda,

El príncipe encontró a una doncella,

Quien el zapato le ajustaba.

Tenía una naturaleza parecida,

Con un ingenio intelectual.

Algunos soldados decían, “Es ella!

Mas, el príncipe su tema,

Había bien estudiado,

Esta, no era Cenicienta por supuesto,

Más, al mirar detenidamente,

Supo que ella realmente era, su “Polo Opuesto”.

 

El príncipe sabía que el amor existía,

Lo había sentido desde aquella noche,

Estaba lleno el de esta nueva pasión;

No podía tener el paz

Ni tranquilidad en su Corazón.

 

Tenía él que encontrarla,

Utilizaría todo su poder;

Pidió que todas, ricas y pobres,

Se probaran el zapato,

No dejó nada al Hacer.

 

Los soldados del príncipe,

A la casa de la madrasta llegaron,

El zapato con los pies las hijas comprobaron,

 

Ninguna tenía el pie de su medida,

Pidieron entonces que se produjera a su criada,

La madrasta dijo “Esa no sirve para nada!”

 

La criada era Cenicienta,

Ella el zapato se probó’,

Y… en un segundo.

Su destino cambio’.

 

El príncipe, a pesar del vestido de ella,

Con su ropa polvorienta,

Con la ayuda del zapato,

Supo en seguida que ella era Cenicienta.

 

Sí, el príncipe utilizo’,

El zapato como fórmula,

Para identificar a los candidatos,

Así fue’ cómo él nunca la confianza perdió’,

Así fue como a su princesa el encontró’.

 

Y vivieron felices por el resto de sus vidas,

Y así es cómo usted debe también hacer;

Porque por ahí está su princesa,

Y la felicidad lo aguarda,

Y lo hará a usted crecer, crecer, crecer….

 

El príncipe descubrió que la “Melodía”,

Era lo mejor de él,

También lo mejor de la princesa,

Y esta Melodía ocurría…,

Porque cada cual se complementaba,

Con lo que el otro tenía…,

Le ofrecía…y, se satisfacía.

 

La felicidad es lo que todos buscamos,

Y esta no es difícil de conseguir,

Porque una vez encuentra usted a su princesa,

Su naturaleza lo va a permitir.

 

Ella podrá vestir  ropas sucias

O simplemente estará,

Cubierta de tontería.

 

Cuando usted encuentre,

A su Cenicienta,

Ella se limpiara’,

Y creara’ también su melodía.

 

.y vivieron felices siempre después

 

! Atrévase, y échese a la arena!

Sea valiente y atrevido,

Trabaje en encontrar a su compañera,

No se dé nunca por vencido.

Tiene usted,

Una obligación en su vida,

Y es la de dar su cosecha,

A nuestro Creador,

El Pesar, no es lo que Dios premia,

Y él es el Creador de todo lo que existe.

Así es que…,

Déjate de esperar, y,

Persiste. Persiste. Persiste.

 

Vincent Sylvan

 

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About admin

Vincent Sylvan was born in Lerida, Spain on the foot hills of the Pyrenees Mountains of Northern Spain in June 3rd, 1947. An avid chess player and philosophical thinker since early childhood, he had his plans to emigrate around the world in search of “the meaning of life” at the age of his fifteenth birthday. It was after he did his military service seven years later that he felt free to take his journey. In 1970 Vincent Sylvan immigrated to North America, first Canada, later on to the USA where he now resides with his family on beautiful Lake Lanier in Gainesville, GA. Vincent is true believer on the family and its values, realizing the damage of the divorce epidemic for young children and spouses alike, he discovers a “Formula” to tell people who they have to look for, so they can stay married for life. He tested his discovery in order to find the woman of his dreams “Victoria”. Vincent and Victoria got married six months after their first date. She was as much in love as he was, and since the Soul-Mates had found each other, the time flew by at warp speed. The cultures are different and many people had divorced from those differences alone, but eleven years later the honeymoon is greater than the first day. Convinced this formula can help many folks around the world, he writes his masterpiece book Find Your Soulmate Through Astrology, now available at Amazon, Barns & Nobel, Borders and book stores around the USA. Vincent added a second book in early 2010 Imprisoned in the North Pole. This time he writes about the torture and despair of living by yourself in a desolated environment, with no one to talk to, the main character struggles to keep sane from the loneliness that overtakes him. Vincent Sylvan is a messenger of truth, his goal to get the readers realize their true potential, happiness and to help them bring their dreams to reality. His humble writing style is often decorated of poetry and prose, a dying art which brings the beauty of the soul in tune with us. He motivates the reader to take action to get to his true destiny, like all masters he makes us all realize how simple it is to live a wonderful life.