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La Rosa in mi Camino

 

 
Caminando por mis caminos yo andaba sin rumbo fijo cuando de pronto vi una flor cerca de mí. Me acerque a ella a oler su perfume; ella buena y leal me dio de su fragancia, yo no supe bien darle su merecida importancia y trate de acariciarla.

Mis caricias tenían buena intención pero se me olvido tener en cuenta la delicadeza de esa flor.

Los resultados fueron pobres como así nos ocurre a menudo a los hombres.

Tratamos de hacer bien sin saber con quién; el resultado es normalmente petulante y insensatito, sin la gracia como la que necesitan las flores, ellas son delicadas porque su naturaleza necesita desenmascarar la belleza de su existencia para dar su aroma al viento, este es su mejor amigo y compañero acariciándolas suavemente sin mostrar su presencia.

Linda flor quiero ser como El viento  que acaricia tu belleza, respira tus perfumes y te adora en mi silencio. 
 
Vincent

 
 

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